martes, 29 de noviembre de 2011
lunes, 28 de noviembre de 2011
Cena Institucional del Colegio Oficial de Titulados Mercantiles
El acto organizado por Eventualia se celebró el pasado día 11 de noviembre en el Carmen de los Mártires (Granada)
Una velada en la que los invitados pudieron disfrutar de una noche llena de magia y deseos.
La jornada daba comienzo con un paseo por la alfombra roja hasta llegar al Fotocool, en el que los asistentes plasmaron su imagen en una foto para el recuerdo con dos personajes muy caracterizados.
Durante la noche se disfrutó de una gran cena con el mejor ambiente, dando paso al momento culminante en el que la bailarina Irene Manzano ofreció su espectáculo de Danza Oriental, interpretando entre otros un excelente baile con el sable, momento que causó mayor expectación al público, que elogió el arte de su danza y manifestó su emoción con grandes aplausos.
Danza Alada hizo vibrar al público almeriense con “La Ruta de la Seda" en la sala Cibeles
Con una puntualidad exquisita y un público ansioso por descubrir la magia de Danza Alada comenzaba la noche, sobre el escenario Nikki Simone e Irene Manzano, dos grandes y experimentadas artistas que daban comienzo a su espectáculo con una asombrosa danza hindú de gran dificultad técnica, desde ese momento el publico entró en una absoluta concentración, manteniendo así un silencio absoluto que tan solo era interrumpido para aplaudir y elogiar a las artistas tras sus interpretaciones, la elegancia, el arte, el talento y la coordinación estuvieron presentes durante toda la noche, ya que las artistas aparecían en escena en solitario y de manera conjunta, utilizando variados accesorios durante el espectáculo, como lo fueron las velas, el bastón, la pandereta, el sable, las Alas de Isis, o el velo, entre otros, era asombroso ver como ambas artistas estaban completamente compenetradas en escena, transmitían seguridad e inquietud a la misma vez, sin duda, el público tuvo sus momentos de emoción, uno de ellos se desarrollaba cuando Nikki Simone aparecía en escena con las Alas de Isis, causando un impacto rotundo de movimiento y dándoles vida como si la de un propio pájaro se tratara, por otra parte, Irene Manzano causó furor con su número de danza del sable, era increíble ver con la soltura y el desenfado con la que se desenvolvía y giraba durante el baile mientras sostenía el sable únicamente con la cintura o la cabeza.
Tras algo más de una hora de espectáculo llegaba el momento de la despedida, y en este caso lo hacían conjuntamente con una espléndida danza zíngara, en la que el derroche de movimiento y la simpatía eran los principales protagonistas, momento en el que el público no lo pensó y optó a ponerse en pie para animar a las artistas y despedirlas con el mayor de los aplausos, y con los brazos abiertos y muy agradecidas se despedían Nikki e Irene del público almeriense, dando las gracias con la mejor sonrisa y la mayor satisfacción .
Tras algo más de una hora de espectáculo llegaba el momento de la despedida, y en este caso lo hacían conjuntamente con una espléndida danza zíngara, en la que el derroche de movimiento y la simpatía eran los principales protagonistas, momento en el que el público no lo pensó y optó a ponerse en pie para animar a las artistas y despedirlas con el mayor de los aplausos, y con los brazos abiertos y muy agradecidas se despedían Nikki e Irene del público almeriense, dando las gracias con la mejor sonrisa y la mayor satisfacción .
martes, 22 de noviembre de 2011
domingo, 20 de noviembre de 2011
Mujer andaluza
Bailando, tienes algo de orientales
ensueños, y la risa de tu boca
es un sonar constante de cristales,
una florida catarata loca.
Bailando, tienes algo de sultana,
y en la penumbra de tus ojos brilla
el fulgor del mirar de una gitana
embriagada de sol y manzanilla.
Bailando, tienes algo de las siestas
calurosas de estío, y en tu pecho
se amustian los claveles reventones...
Cuando bailas, paréceme que asestas
puñaladas. Tus ojos en acecho
son puñales que hieren corazones.
Rogelio Buendía "Mujer andaluza"
ensueños, y la risa de tu boca
es un sonar constante de cristales,
una florida catarata loca.
Bailando, tienes algo de sultana,
y en la penumbra de tus ojos brilla
el fulgor del mirar de una gitana
embriagada de sol y manzanilla.
Bailando, tienes algo de las siestas
calurosas de estío, y en tu pecho
se amustian los claveles reventones...
Cuando bailas, paréceme que asestas
puñaladas. Tus ojos en acecho
son puñales que hieren corazones.
Rogelio Buendía "Mujer andaluza"
viernes, 18 de noviembre de 2011
Irene Manzano - Fotografías
Etiquetas:
Fotografías,
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jueves, 17 de noviembre de 2011
La bailarina
Había una vez una bailarina que con sus músicos había arribado a la corte del príncipe de Birkasha. Y, admitida en la corte, bailó ante el príncipe al son del laúd y la flauta y la cítara.
Bailó la danza de las llamas, y la danza de las espadas; bailó la danza de las estrellas y la danza del espacio. Y, por último, la danza de las flores al viento.
Luego se detuvo ante el trono del príncipe y dobló su cuerpo ante él. Y el príncipe le solicitó que se acercara, y dijo:
-Hermosa mujer, hija de la gracia y el encanto, ¿desde cuándo existe tu arte? ¿Y cómo es que dominas todos los elementos con tus ritmos y canciones?
Y la bailarina, inclinándose nuevamente ante el príncipe. Dijo:
-Poderosa y agraciada Majestad, desconozco la respuesta a tus preguntas. Sólo esto sé: el alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta en su corazón; mas, el alma de la bailarina late en todo su cuerpo.
Bailó la danza de las llamas, y la danza de las espadas; bailó la danza de las estrellas y la danza del espacio. Y, por último, la danza de las flores al viento.
Luego se detuvo ante el trono del príncipe y dobló su cuerpo ante él. Y el príncipe le solicitó que se acercara, y dijo:
-Hermosa mujer, hija de la gracia y el encanto, ¿desde cuándo existe tu arte? ¿Y cómo es que dominas todos los elementos con tus ritmos y canciones?
Y la bailarina, inclinándose nuevamente ante el príncipe. Dijo:
-Poderosa y agraciada Majestad, desconozco la respuesta a tus preguntas. Sólo esto sé: el alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta en su corazón; mas, el alma de la bailarina late en todo su cuerpo.
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